Siempre que estés en Guatemala y tengas posibilidad, no te puedes perder una escapada a Honduras para ver las ruinas de Copán, en la frontera con Guatemala de El Florido. La única dificultad que conlleva es el tiempo. La forma barata pero más lenta y dificultosa, por los cambios de estaciones en Ciudad de Guatemala, es en transporte público. Nosotros, por falta de tiempo, hemos contratado el transporte hasta allí con una agencia de Antigua y el resto lo hemos hecho por nuestra cuenta. Si solo visitas las ruinas y regresas al día siguiente, ni siquiera hay que sellar en el pasaporte la salida de Guatemala y en Honduras te ponen tan solo un sello de recuerdo que, eso sí, cuesta treinta quetzales. Copán Ruinas es un pequeño y agradable enclave rural hondureño, rodeado de montañas, donde no hay mucho que hacer salvo visitar su yacimiento arqueológico. No tiene edificios impresionantes, como algunos de los que hemos visto en Yucatán, pero posee algo que lo hace único: sus maravillosas y enormes estelas con figuras de reyes mayas, algunas de las cuales todavía conservan parte del color que las cubría. Es, realmente, un bosque de piedra que te traslada a un pasado esplendoroso, que tuvo una importancia comparable a la de Tikal en Guatemala o Chichén Itzá en México.
Además de las estelas, que son impresionantes, destaca la la escalinata de los jeroglíficos, protegida por una fea lona que hay que obviar para disfrutar desde el suelo de los 63 escalones que, en forma de jeroglífico, contienen la historia de Copán.
Es una zona con poco turismo extranjero, algo de turismo centroamericano, tranquila... Un aperitivo para un futuro viaje a Honduras.
Una buena forma de continuar camino por Guatemala desde aquí es dirigirse hacia Livingstone, en el golfo de Honduras, el Caribe guatemalteco. Es un sitio especial por su vegetación tropical y su población negra, de origen africano, que aquí se llama "comunidad garífuna". Cuesta creer que esto sea Guatemala porque no hay ningún rastro Maya; más bien parece que te hayas trasladado en unas horas a Cuba o Jamaica. Aparte de su lengua, también conservan su música y sus especialidades culinarias, como el ceviche de gambas y caracol macerado en lima y cilantro, y el tapado, un guiso sabrosísimo de pescado y marisco, hecho con leche de coco y plátano macho. Buenísimo.
De Livingstone solo se puede salir en barco, así es que decidimos dirigirnos a Flores remontando en una lancha el cañón del Río Dulce. Un viaje relajado en el que pudimos observar un montón de aves y de vegetación tropical. ¡Qué pena que haya que bajarse de la lancha para continuar camino en autobús hacia Flores!











Tenemos la idea de una Honduras peligrosa, y nos olvidamos de estos rincones tan extraordinarios en los que imagino que no tiene nada que ver con esa imagen.
ResponderEliminarEsas ruinas son mucho más creíbles, con lona y todo.
Pues sí, María Jesús. La realidad en estos países es rica, compleja y muy diversa. Obviamente, siempre hay que aplicar el sentido común, pero a veces los prejuicios y la ignorancia nos llevan a rechazar algo por entero. Estas estelas mayas son únicas en toda la ruta, solo están aquí... Y seguro que el país esconde otras muchas riquezas. Besitos donde estés!
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